El presidente Trump está mejor informado que las autoridades colombianas y sabe más cosas sobre Petro que las autoridades colombianas
Entre tantas mentiras que dice este desgobierno encontramos la que dice con relación a las informaciones que posee el presidente Trump sobre los 15.000 millones de pesos aportados por el cartel de los soles a la campaña de Petro y por intermedio de Armando Benedetti: Dicen que la información la llevó la derecha colombiana a los Estados Unidos y la derecha de los Estados Unidos se la entregó al presidente Trump y que el presidente Trump, con base en ese chisme, envió el último portaaviones al Caribe. Es un disparate colosal decir semejante mentira; por un chisme, como afirma este desgobierno el presidente Trump no va a desplazar hacia el Caribe al 20% de su fuerza naval. El presidente Trump está mejor informado que las autoridades colombianas y sabe más cosas sobre Petro que las autoridades colombianas y Petro va a ser capturado no por chismes, sino por informaciones suministradas al presidente Trump por los servicios de inteligencia gringos.
Antes de que el presidente Gustavo Petro comenzara a insultar al presidente Trump, el presidente Trump ya tenía suficientes buques, aviones y misiles en el Caribe, y había atacado al narcotráfico en el mar y se estaba alistando para atacarlo también por tierra.
Pero tan pronto Petro comenzó a despotricar y a insultar al presidente Trump, el presidente Trump tomó la decisión de aumentar la fuerza de guerra para contener al narcotráfico y agregó el portaaviones USS Gerald R. Ford, que es el cenit de las armas de guerra: Este portaaviones es un monstruo marino: tiene una tripulación de 4,500 personas, capacidad para más de 75 aeronaves y está propulsado por dos reactores nucleares, que le permiten operar durante años sin parar.
Y con esta decisión el presidente Trump le dijo al mundo que tenía suficientemente investigado al presidente Gustavo Petro y tenía conocimiento que Petro era un guerrillero del M-19 que encarnaba la máxima peligrosidad, incluso solo comparable con la máxima peligrosidad que representaron Pablo Escobar y Manuel Marulanda.
También con esa decisión, aparentemente desmesurada y desproporcionada, el presidente Trump le comunicó al mundo que había comprobado que el presidente Petro, por medio del programa de la paz total, le había ayudado al Eln, las FARC y el clan del Golfo, a consolidar sus empresas del narcotráfico, prohibiéndole a la fuerza pública enfrentarlos con las armas.
Sin embargo, y pese a la importancia de todos estos hechos hallados por los investigadores del presidente Trump, destacaba un acontecimiento aún mayor o de más extensión y anchura: el presidente Petro, en su condición de líder del narcotráfico regional, había recibido 15.000 millones de pesos del cartel de los soles para financiar su campaña presidencial; por lo cual, sin duda, era un presidente ilegítimo y, por lo tanto, susceptible de ser perseguido bajo el precepto 50.
Siendo así confluyeron hacia un mismo lugar dos casos antagónicos, pero igualmente gruesos, importantes y trascendentales: el liderazgo narcotraficante y regional del presidente Petro y la decisión inquebrantable del presidente Trump de perseguir, condenar y acabar con el narcoterrorismo, principal enemigo de los Estados Unidos y del mundo.
El presidente Petro le advierte al presidente Trump que no se atreva a entrar a Colombia, pues no tiene la menor idea de lo que podría hacer el pueblo colombiano al verse atacado por el ejército de los Estados Unidos. Como si el presidente Trump estuviese detrás de los ciudadanos colombianos. Como si el presidente Petro tuviese el apoyo de más de un 1.000.000 de comunistas. Como si ignorara lo que pasó ayer en las elecciones.
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