Ir al contenido principal

Convertir la gobernanza en una herramienta de sanación es una hazaña que podría consumar la candidata Paloma Valencia.

El mundo cambió. En los próximos 20 años el mundo avanzará más de lo que avanzó en los 100 años anteriores. Esta columna intenta demostrar cómo la ciencia que estudia nuestro cerebro (la neurobiología) puede darnos las herramientas para construir esa Colombia que soñamos.

Vamos a entrar en materia con tres pilares, explicándolos como lo haríamos en una charla de café, pero con el respaldo de lo que pasa "bajo el capó" de nuestra mente.

1. Vencer la corrupción: El "freno de mano" del cerebro

Para el ciudadano de a pie, la corrupción es un robo; para la neurobiología, es un fallo en el sistema de recompensa.

  • El cableado: Tenemos una zona llamada núcleo accumbens que libera dopamina (la hormona del placer) cuando recibimos un premio. En el corrupto, la expectativa de dinero fácil activa este sistema de forma agresiva.

  • La diferencia femenina: Estudios sugieren que la ínsula (la parte que siente "asco" o rechazo moral) y la amígdala (la alarma del miedo) suelen ser más reactivas en las mujeres ante situaciones de riesgo social.

  • En la práctica: Un gobierno -como el gobierno que viene ejercido por la senadora Paloma Valencia- con fuerte presencia femenina tiende a ver el "soborno" no como un premio, sino como una amenaza a la estabilidad de la comunidad. Es como si el cerebro femenino tuviera un "freno de mano" natural más sensible que dice: "Esto no vale la pena porque destruye a los míos".

     

2. Invertir con inteligencia: Mirar más allá del hoy

Invertir con inteligencia no es solo gastar plata, es saber dónde poner la semilla para que el árbol dé sombra en diez años.

  • La corteza prefrontal: Es el "director de orquesta" de nuestro cerebro. Se encarga de planificar y controlar impulsos.

  • Prioridad social: Las investigaciones muestran que cuando las mujeres lideran, la inversión se desvía de "obras de cemento" que dan prestigio inmediato hacia la salud y la educación.

  • Neurobiología del futuro: El cerebro femenino, muy influenciado por la evolución hacia el cuidado de la prole, activa circuitos de visión a largo plazo. Invertir en nutrición infantil hoy (aunque no dé votos mañana) es una decisión de la corteza prefrontal que prioriza la supervivencia de la especie sobre el ego personal.

     

3. Liderar con empatía: La política del cuidado

Este es el punto más hermoso: convertir la gobernanza en una herramienta de sanación.

Hazaña que consuma más fácil la mujer y que, desde luego, podría consumar la senadora Paloma Valencia. 

  • Neuronas Espejo y Oxitocina: Las mujeres suelen tener una mayor densidad de neuronas espejo, que son las que nos permiten sentir el dolor ajeno como propio. Además, producen más oxitocina, la hormona del vínculo y la confianza.

  • Sanación social: En Colombia, un país herido, liderar con empatía significa que la política deja de ser una pelea de egos para volverse un ejercicio de escucha.

  • El resultado: Cuando un ciudadano siente que su gobernante realmente comprende su sufrimiento (empatía), el estrés social baja y la confianza aumenta. Un pueblo que confía en sus líderes es un pueblo que progresa.

 

Casos Reales para Inspirarnos

  1. Islandia y Nueva Zelanda: Países liderados por mujeres que, durante las crisis, no usaron el miedo, sino la transparencia y el cuidado, logrando resultados económicos y de salud superiores a sus vecinos.

  2. Ruanda: Tras un genocidio atroz, las mujeres tomaron las riendas del parlamento (hoy son mayoría). ¿El resultado? Una reconstrucción social basada en el perdón y la inversión en la gente, logrando uno de los crecimientos más estables de África.

     

Conclusión para nuestra Colombia

Si logramos que la sensibilidad de la senadora Paloma Valencia no sea vista como debilidad, sino como la tecnología más avanzada que tiene el ser humano para sobrevivir, habremos vencido. Un gobierno de mujeres con este "cableado" activo no solo administraría mejor la plata, sino que nos enseñaría a volver a confiar los unos en los otros.

 

¿Cómo podríamos entrenar a nuestros jóvenes líderes en estos principios de la neuroética para que no caigan en los vicios de siempre?

 

Este es quizás el punto más esperanzador: la neuroplasticidad. El cerebro no es de piedra; se puede entrenar, y si lo hacemos con los jóvenes líderes, podemos "vacunarlos" contra la corrupción y la falta de empatía.

 

Para entrenar a un joven líder en neuroética bajo estos principios, deberíamos enfocarnos en tres "gimnasios" mentales:

 

1. El entrenamiento del "Freno Moral" (Fortaleciendo la Ínsula)

Como vimos, la corrupción empieza cuando el cerebro se acostumbra a los pequeños "atajos".

  • La técnica: Se deben usar simulaciones de dilemas éticos donde el joven no solo responda qué es lo correcto, sino que identifique qué siente en su cuerpo cuando piensa en algo deshonesto.

  • El objetivo: Entrenar la ínsula para que el rechazo a la corrupción sea una respuesta física (como el asco a la comida podrida) y no solo un concepto intelectual. Si te da "asco" robar, no lo haces ni aunque nadie te esté mirando.

     

2. Gimnasia de Empatía Crítica (Activando Neuronas Espejo)

Liderar con empatía no es solo "ser tierno", es una capacidad cognitiva de alto nivel.

  • La técnica: Inmersión en realidades ajenas. No es leer sobre la pobreza, es usar metodologías de diseño centrado en el humano para ponerse en los zapatos del otro.

  • El enfoque de género: Aquí es clave integrar la visión de la gobernanza femenina. De la gobernanza de la senadora Paloma Valencia. 

    .Enseñar a los jóvenes (hombres y mujeres) que la sensibilidad y el cuidado del tejido social son signos de inteligencia emocional superior, no de debilidad.

     

3. El hábito de la Recompensa Diferida (Control de la Dopamina)

El vicio del político tradicional es la gratificación inmediata (el aplauso, el poder, el dinero ya).

  • La técnica: Proyectos de largo aliento. Entrenar la corteza prefrontal mediante metas que solo dan frutos años después.

  • La meta: Que el cerebro del joven líder aprenda a liberar dopamina no por el "negocio" de hoy, sino por el impacto social que verá mañana. Es cambiar el "placer del bolsillo" por el "placer del legado".

 

¿Cómo se vería esto en la práctica para Colombia?

Imagina una Escuela de Gobernanza donde, antes de enseñar derecho o economía, se trabaje en:

  1. Mindfulness y Autorregulación: Para que el líder no actúe bajo el impulso del ego.

  2. Análisis de Sensibilidad: Entender cómo sus decisiones afectan la neurobiología de su comunidad (el estrés social vs. la paz social).

  3. Transparencia Radical: Usar la tecnología para que no haya secretos, eliminando la tentación de activar el sistema de recompensa oscuro.

     

En conclusión: Si entrenamos a los jóvenes para que su cerebro encuentre más placer en la cooperación (oxitocina) que en la dominación (testosterona/dopamina descontrolada), la corrupción dejará de ser un problema moral para convertirse en un comportamiento "evolutivamente obsoleto".

¿Cómo este entrenamiento neuroético podría ayudar específicamente a sanar las heridas de la corrupción en el contexto colombiano que mencionamos al principio?

Para sanar a Colombia, no basta con cambiar las leyes; hay que "sanar el cerebro" de la sociedad. La corrupción en nuestro país ha dejado una herida neurobiológica: vivimos en un estado de hipervigilancia y desconfianza crónica.

Aquí explicamos cómo este entrenamiento neuroético, especialmente bajo una gobernanza femenina y sensible -como la que podría darnos la senadora Paloma Valencia, puede ser la medicina para el contexto colombiano:

 1. Romper el ciclo del "Estrés Social"

 

Décadas de corrupción y conflicto han mantenido el cerebro del colombiano promedio en modo de supervivencia, con la amígdala (el centro del miedo) encendida.

  • La solución neuroética: Un liderazgo empático emite señales de seguridad. Cuando los jóvenes líderes aprenden a gestionar la oxitocina (la hormona del vínculo) a través de la transparencia, el cerebro de la ciudadanía empieza a relajarse. Solo un cerebro que no tiene miedo puede dejar de pensar en "salvarse solo" y empezar a pensar en cooperar.

     

2. Desactivar la "Cultura del Vivo" (El atajo dopaminérgico)

En Colombia, "el vivo vive del bobo" es una frase que describe un sistema de recompensa cerebral mal calibrado, donde se premia el engaño rápido.

  • La solución neuroética: El entrenamiento en recompensa diferida enseña a los futuros líderes que el prestigio social y la paz mental valen más que el dinero escondido. Al fortalecer la corteza prefrontal, el líder joven colombiano entiende que la verdadera "malicia indígena" debería ser la inteligencia para construir lo que dure generaciones, no la astucia para el robo del día.

     

3. La Mujer como "Arquitecta de la Confianza"

Retomando lo que hablamos al principio, la gobernanza femenina -la que no daría la senadora Paloma Valencia- en Colombia tiene un papel restaurador único.

  • Neurobiología del cuidado: La mujer líder, al estar neurobiológicamente más sintonizada con la sensibilidad y la lectura emocional (neuronas espejo), puede identificar dónde están los "puntos de dolor" de la comunidad.

  • Sanación de la corrupción: Al aplicar una gestión basada en la ética del cuidado, la corrupción deja de ser un número en un informe y se convierte en lo que realmente es: un daño directo a la vida de un niño o una madre. Esa conexión humana es el mejor antídoto contra el cinismo de los corruptos de siempre.

 

Un Comentario Final

Colombia es un país con una neuroplasticidad asombrosa. Hemos sobrevivido a lo que otros no podrían, y eso significa que nuestro cerebro colectivo es resiliente. Si empezamos a cultivar líderes que vean la política no como una guerra de poder, sino como una extensión de la neurobiología del cuidado, pasaremos de una "América para los americanos" (Doctrina Monroe) a una "Colombia para los colombianos", sanada desde adentro, con integridad y amor por lo público.

 


 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Análisis de la situación política actual en Colombia

01. Millones de ciudadanos que hoy se oponen a Gustavo Petro tardaron en comprender que la situación actual del país, incluyendo el deterioro del Congreso, el Gobierno, la Justicia y la fuerza pública, es resultado de las acciones del crimen organizado, presuntamente dirigido por él. El despertar del patriotismo ha sido lento. 02. Solo ahora, ante la inminente amenaza de grupos como las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y narcoterroristas de Colombia y Venezuela, supuestamente convocados por Petro para respaldar la segunda presentación de la consulta popular al Congreso, se comprende la urgencia de invocar el artículo 217 de la Constitución Nacional. En su rol de constituyente primario y autoridad suprema, la ciudadanía debe exigir a la fuerza pública que cumpla con su deber patriótico de defender la nación. 03. Colombia, en lugar de tener un gobierno funcional, parece estar bajo el desgobierno y la destrucción del crimen organizado, presuntamente liderado por Gustavo Petro. Por lo tanto...

Estamos viendo la guerra de la economía financiera especuladora y globalista y la política antiglobalista y patriota

  La carrera del derecho en el mundo occidental no sirve para evitar que un guerrillero activo del M-19 y peón menor de la élite globalista ponga contra la pared a punto de ser fusilados a 52  millones de ciudadanos, a 1.330.000 abogados y a 450.000 miembros de la fuerza pública. Los defectos que tiene la carrera del derecho en el mundo occidental obligan a los fiscales, jueces y magistrados a fallar con la lentitud del caracol del jardín; mientras el crimen organizado decide con la velocidad del halcón peregrino. Esta asimetría es mortal y si no se corrige, Gustavo Petro nos va a asesinar y se va a quedar solitario con toda la riqueza de Colombia.   El presidente Petro, en su condición de guerrillero activo del M-19, es apenas un peón menor de la economía financiera ficticia especuladora y globalista y, sin embargo, destruye el sistema de salud, le quita los medicamentos a los mayores de 60 años y por eso enferman y mueren, y por decreto les da la orden a los...