Los servicios de inteligencia y los diplomáticos del próximo gobierno serán verdaderos investigadores y científicos
Es dable esperar que el gobierno patriota que viene aunque Petro lo niegue va a estar apoyado en un servicio de inteligencia de talla científica porque tendrá que viajar por el mundo investigando la guerra cognitiva y, asimismo, el cuerpo diplomático deberá estar integrado por verdaderos investigadores y científicos
Según el video de Daniel Estulin, la "guerra nueva" o "guerra cognitiva" no se combate con armas físicas como tanques o misiles, sino que se libra en el cerebro humano.
La idea principal es que esta guerra busca controlar la forma en que las personas piensan y perciben el mundo, en lugar de ocupar territorios. Utiliza la información, los algoritmos y las narrativas para influir en las personas, causando fatiga mental y confusión.
En resumen, los puntos clave de esta "guerra nueva" son:
El campo de batalla es la mente: El objetivo no es el cuerpo, sino la conciencia de las personas.
Las armas son la información: Se usan la distorsión de la verdad, la sobrecarga de información y la manipulación de las percepciones.
Los actores clave: Las empresas de tecnología, los medios de comunicación y las redes sociales son los principales responsables de esta manipulación.
El objetivo final: No es destruir físicamente, sino reconfigurar la voluntad de las personas para que se conviertan en armas en un juego ajeno.
En el video, Estulin invita a su seminario web para que la gente aprenda a "luchar por la mente" y a no ser manipulada.
La guerra cognitiva es un concepto real que ha sido estudiado y documentado por varias instituciones, incluyendo a la OTAN y otros centros de investigación militar y académica. No es una mera especulación. Es una evolución de la guerra de la información y la guerra psicológica.
¿Qué es?
La guerra cognitiva es un conjunto de acciones que buscan influir en las actitudes y comportamientos de las personas al atacar su capacidad para razonar. A diferencia de las guerras tradicionales que buscan el control del territorio, esta guerra tiene como campo de batalla la mente humana. El objetivo es manipular la percepción de la realidad, debilitar la confianza en las instituciones y la sociedad, y hasta conseguir que las víctimas actúen en contra de sus propios intereses. Las herramientas que usa son la desinformación, la propaganda, los algoritmos de las redes sociales y el uso masivo de datos para crear mensajes personalizados.
¿Cómo nos afecta?
Esta guerra afecta a todo el mundo y no se limita a países específicos. Sus efectos son visibles en la sociedad:
Polarización extrema: Se crean divisiones entre grupos de personas para fragmentar el tejido social.
Pérdida de confianza: Se socava la fe en los gobiernos, los medios de comunicación y las instituciones, lo que dificulta la toma de decisiones colectivas.
Manipulación de las emociones: Se utilizan mensajes para provocar emociones como el miedo, la ira o la indignación, buscando reacciones instintivas en lugar de la reflexión.
Debilitamiento de la razón: El bombardeo constante de noticias falsas y la sobrecarga de información fatigan a las personas, haciendo que sea más difícil distinguir entre lo verdadero y lo falso.
El avance de la Inteligencia Artificial y el análisis de grandes volúmenes de datos han hecho que estas tácticas sean mucho más efectivas y difíciles de detectar.
La relación entre la guerra cognitiva y agendas como la 2030 o BRICS es un tema complejo, a menudo abordado desde perspectivas muy diferentes: la académica-militar, que ve la guerra cognitiva como una táctica geopolítica, y la especulativa, que la interpreta como parte de un plan global encubierto.
¿Qué es la guerra cognitiva?
Desde un punto de vista estratégico y militar (como lo define la OTAN), la guerra cognitiva es una forma de conflicto que busca explotar las vulnerabilidades de la mente humana para influir en las percepciones, actitudes y comportamientos de una población. Su objetivo no es destruir infraestructura, sino cambiar la forma en que la gente piensa. Utiliza herramientas como la desinformación, la propaganda, el uso de inteligencia artificial y el análisis de grandes volúmenes de datos. Es una táctica usada por diversas potencias globales
No existen pruebas o análisis académicos ni militares que señalen que la Agenda 2030, que es un plan de la ONU para el desarrollo sostenible, sea la fuerza o el "cerebro" detrás de la guerra cognitiva.
Sin embargo, en ciertos círculos, se especula que la Agenda 2030 podría ser la fachada de un plan global que, a través de tácticas de control mental (como la guerra cognitiva), busca establecer un "nuevo orden mundial" para manipular y controlar a las poblaciones. Esta es una teoría de la conspiración que no está respaldada por hechos verificables. La Agenda 2030 y la guerra cognitiva son conceptos que, en el ámbito académico y geopolítico, se estudian de forma independiente.
La guerra cognitiva y BRICS
La relación entre la guerra cognitiva y los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, entre otros) se enmarca en la competencia geopolítica. Los BRICS no son una "agenda" como tal, sino un grupo de naciones que buscan un orden mundial multipolar.
Los análisis geopolíticos y de inteligencia señalan que las naciones, incluyendo a miembros de los BRICS y la OTAN, utilizan tácticas de guerra de la información y la guerra cognitiva para proteger sus intereses, influir en otras naciones y contrarrestar la influencia de sus adversarios. Por ejemplo, se ha documentado que Rusia y China, como parte de su estrategia, implementan campañas de desinformación y manipulación mediática para promover sus narrativas y criticar el orden internacional liderado por Estados Unidos y sus aliados.
En conclusión, la guerra cognitiva es una táctica geopolítica real, usada por varias potencias y actores para ganar influencia. No está impulsada por una agenda como la 2030 ni por un solo bloque como BRICS, sino que es una herramienta de poder en la competencia global actual.
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